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05 noviembre 2018

A Valladolid a contar sobre patrimonio arquitectónico de interiores


Pues otra vez que hacemos las maletas para llevar nuestro patrimonio a otras tierras. Esta vez en Valladolid, donde intentaremos concienciar del patrimonio arquitectónico de interiores, ese conjunto de elementos que conforman, quizás, lo más preciado de nuestro patrimonio. 

Azulejos, rejerías, pavimentos, pinturas, estucados, papel pintado, y un largo etc. decoran buena parte de los edificios históricos, la gran mayoría desconocidos para los propios dueños y, por supuesto sin proteger.

Hablaré de ejemplos de buena conservación en Cartagena y otros puntos de la Región de Murcia y también pondré ejemplos de destrucción como la Casa Llagostera, Villa Calamari y otros nefastos ejemplos que, por desgracia, siguen produciéndose.

06 septiembre 2017

Casas Consistoriales de Mazarrón. Salón de Plenos




Las Casas Consistoriales de Mazarrón es un edificio bastante conocido pero que esconde tesoros en su interior que son menos conocidos. Por desgracia, no todas las intervenciones que ha tenido han sido del todo acertadas, pero al menos ha llegado a nuestros días en un estado muy aceptable y con elementos de decorativos que llaman la atención. Este año se cumplen 125 años de su inauguración y, con motivo de ello, se están realizando charlas y actividades relacionadas con el edificio.

Mañana, a las 21:30, daré una charla sobre los pavimentos de Nolla que tiene el edificio. La charla será en el lugar que he fotografiado, el salón de plenos. Esta sala es la más importante del edificio por tamaño, repertorio decorativo y por la historia que tiene un lugar como este, donde se decide todo lo concerniente al municipio.

En ella se puede apreciar el trabajo realizado por los artesanos para la realización de carpinterías, pinturas, empapelados (sustituidos en la última restauración), artesonados, y un largo etc.

El edificio fue iniciado por el arquitecto Francisco Ródenas,, que fallece al poco de iniciarse las obras. Lo que hoy contemplamos es obra del arquitecto Francisco de Paula Oliver Rolandi, arquitecto que tiene amplia obra en Cartagena. La mano de Oliver Rolandi se aprecia en multitud de detalles, como por ejemplo los recercados de las puertas. El edificio dispone de muchos más elementos interesantes, que mostraré en otra ocasión.

(C) JARM

04 septiembre 2017

Carpinterías de lujo



Después de un tiempo sin poder compartir fotos, volvemos a la carga de nuevo para mostrara nuestro inmenso patrimonio.

La mayoría de detalles de los que consta nuestro patrimonio suele pasar desapercibido y, lo que es peor, suele ser infravalorado. Las técnicas artesanas, los materiales utilizados, el cariño hacia el trabajo bien hecho, e infinidad de valores, se suelen pasar por alto en favor del Dios Don Dinero, que suele prevalecer sobre todo lo demás. Criterio, en patrimonio, evidentemente erróneo que, a la larga, sólo trae disgustos.

Para comenzar este septiembre traigo esta magnífica puerta de madera. Se trata de una segunda puerta de acceso a un edificio, tan habitual en nuestra arquitectura. Hay que pensar que antiguamente, la primera puerta solía estar abierta todo el día, y la segunda era la que realmente servía de protección de acceso.

Hay todo un muestrario desconocido de "segundas puertas" en Cartagena, muchas de ellas más elaboradas y de mucho más valor que las principales. De ello sabe mucho mi amigo Juan Ignacio Ferrández, que se estudió todas y cada una de ellas (sí todas, todas) y que espero que algún día pueda sacar a la luz su magnífico trabajo.

La puerta que muestro es de un edificio de la Calle del Carmen de Cartagena, realizado por el arquitecto Tomás Rico Valarino.



(C) JARM

21 julio 2016

Nuestros interiores modernistas



Es habitual pensar que el modernismo no pasa de las fachadas de nuestros edificios. Es más, incluso se da por hecho en diversos foros, redes sociales, e incluso alguna publicación, que el modernismo de Cartagena y de esta zona de levante no pasa de la fachada. Supongo que este desatino es producido por sacar conclusiones en la visita de unos pocos edificios. Si uno se adentra más en la arquitectura de la época podemos encontrar muchos tipos de edificios: los que reformaban sólo la fachada, los que reformaban fachada e interior, y los que se hacían completos. Estos últimos son los menos y, además, modernistas no hay tantos. Pero de los segundos sí que hay muchos, donde incluso el interior es más modernista que el exterior, algo muy habitual en la época.

Hoy traigo el caso de uno de esos edificios que el exterior tiene un modernismo moderado y que en el interior el modernismo rebosa en muchos de los detalles. Uno de los detalles que suelen pasar desapercibidos son los elementos muebles de decoración y, lo menos valorado, las lámparas. Muchas de ellas, por estar pensadas para gas, desaparecieron directamente con la llegada de la electricidad. Sin embargo todavía hay muchas lámparas que, o se diseñaron ya para luz eléctrica, o que sus dueños supieron cómo adaptarlas a la luz para no perder estas pequeñas joyas.

Es un lujo poder hacer una foto donde todo el entorno es modernista, desde el mobiliario, la lámpara y las fantásticas pinturas que crean un conjunto que cada vez es menos habitual, debido a las agresivas reformas catalogadas como "modernas", aunque de modernas tengan poco.

Aunque se comente y se diga lo contrario, aún quedan muchos interiores en Cartagena que tienen una conservación fantástica y, por desgracia, muchísimos de ellos no tienen protección, por lo que en el momento que se vendan a propietarios menos "sensibles" se perderá otro pedazo de nuestro patrimonio.

(C) JARM

22 febrero 2016

Casino de Cartagena


Mañana da comienzo al interesante Curso del Modernismo en Cartagena y traigo uno de los edificios modernistas de la ciudad.

El Casino de Cartagena es de esos edificios en los que se respiran los años, donde se mezclan todos los elementos que tienen este tipo de edificios que han ido cambiando y adaptándose a las nuevas circunstancias.

Sobre el Palacio del Marqués de Casatilly del siglo XVIII, realizaron las primeras reformas para la sociedad Casino Círculo Cartagenero en el año 1861. Fueron los primeros arranques de la sociedad. El edificio lo tuvieron en alquiler hasta 1890 que lo pudieron comprar. Entre 1887 y 1892 hicieron importantísimas reformas que llegaron al Salón de Baile (hoy desaparecido) sala del billar, vestíbulo, etc. Fue en 1897 cuando Beltrí le dio el aire modernista que hoy conocemos, mezclado con las decoraciones y mobiliario de las décadas anteriores. Como pasa con otros Casino y edificios de este tipo, se mezclan en él diversos estilos producto de las sucesivas reformas que se han ido superponiendo haciéndose difícil encontrar qué hizo quién y cuando.

En la imagen por ejemplo tenemos las vidrieras de la galería del patio realizadas a principios del siglo XX con grabado al ácido con motivos exóticos. Y se aprecia en la parte alta del patio la vidriera que es ya de los años 80 del siglo XX. Un edificio cargado de historia donde cada rincón es digno de observar y estudiar.

(C) JARM

17 febrero 2016

Pintores-doradores en el Modernismo


Uno de los oficios más demandados en el modernismo fue el de pintor-dorador. El arte del pintor-dorador era muy apreciado por la burguesía de la época y por suerte todavía podemos ver numerosos ejemplos en la arquitectura de Cartagena y de toda la Región de Murcia. Esto no es nuevo en el modernismo, pues ya venía heradado de otras épocas, sobre todo del eclecticismo, donde las decoraciones neobarrocas super-cargadas eran muy del gusto de la época y donde tenemos ejemplos en el Palacio Pedreño o Palacio del Marqués de Fuente Sol. Sin embargo en el modernismo se aprecia un refinamiento así como una búsqueda de esos elementos forales, del latiguillo.

El motivo que expongo se repite en varios edificios del casco histórico de Cartagena, lo que nos da la pista de que fue realizado por el mismo pintor, o al menos del mismo taller. El moldurado inferior se realizaba en un taller especializado mediante moldes, se colocaban y el pintor se encargaba de realizar el trabajo que observamos. En la gran mayoría de casos la moldura acaba pintada de blanco (u otro color) monocromático, y se pierde totalmente el gran trabajo realizado por el pintor. Y la peor parte se la suelen llevar la parte lisa de los techos, que cuando le dan la mano de pintura ya no se pueden ver cómo eran las pinturas originales. Por eso cada vez nos sorprende más ver este tipo de techos conservados, algo que empieza a revalorizar las propias viviendas.

(C) JARM

11 febrero 2016

El valor de los interiores modernistas



En la Cartagena modernista tenemos unos elementos que suelen ser característicos en los gabinetes interiores nuestra arquitectura. El gabinete solía ser una estancia que se situaba junto al salón, en la fachada principal, y en muchos casos disponía de un balcón con mirador. Por eso, los gabinetes solían mezclar el mirador de madera (con todo lo que conlleva de cierres en guillotina, puertas y contrapuertas), la rejería artística y los pavimentos hidráulicos.

La imagen de una estancia era la que muestro en la fotografía, imagen que casi llega a perderse por el afán reformador que hemos tenido en las últimas décadas. Por suerte aún quedan muchos edificios con estos elementos originales y la tendencia es a mantener y conservar estos elementos originales.

Parece que, poco a poco, empezamos a valorar estos edificios por su historia, por lo que fueron, y por el valor que tienen con sus elementos originales. Como siempre comento, esto ya se hacía en Barcelona hace 20 años, y ahora las viviendas más caras y demandadas son aquellas que tienen más elementos originales, hasta el punto de que no quieren pavimentos hidráulicos de imitación, sino los originales, que tienen ese "toque" usado que no pueden tener los recién fabricados.

(C) JARM

01 noviembre 2015

Escalera y galería del Palacio Consistorial de Cartagena



Sin duda uno de los edificios más importantes de la ciudad de Cartagena es el Palacio Consistorial, una de las joyas arquitectónicas de la ciudad, con una composición ecléctica, pero con diversos motivos ornamentales modernistas. En su interior sí que encontramos muchas más referencias modernistas en toda la decoración del edificio.

Uno de los espacios más impresionantes se encuentra sobre la escalera imperial del edificio. El mármol, las columnas de fundición y las vidrieras hacen del conjunto un espacio que recuerda a los palacios barrocos de siglos anteriores pero con un refinamiento modernista. El edificio tardó nada menos que 8 años en terminarse. Los numerosos retrasos fueron consecuencia de los cambios efectuados en obra y la dificultad del acopio de materiales. Uno de los materiales que tuvo problemas de suministro fue el mármol de Macaél, de nuestra vecina Almería. La cantera que funcionaba en el momento de la construcción del edificio estaba agotándose y tuvo muchos problemas para poder mandar la cantidad que hacía falta para semejante edificio.

La construcción del edificio así como su devenir en sus más de 100 años de historia ha dado para muchos capítulos de libros y artículos. Algunas de la buena calidad de los materiales utilizados en algunas zonas del Palacio y otras en la falta de previsión en estudios del terreno que dieron lugar a una mala ejecución de la cimentación con las catastróficas consecuencias en que derivó, llegando casi a la ruina. Sólo una intervención de gran calado lo salvó de estar en el suelo y no poder disfrutar de la joya de la corona de la arquitectura de la época.

(C) JARM

27 octubre 2015

Modernismo floral en la Casa Lizana



Hoy volvemos de nuevo con el arquitecto Víctor Beltrí a la Casa Lizana, en la calle San Francisco de Cartagena, diseñada por el arquitecto en el año 1905 y terminada en 1906, en pleno auge modernista de la ciudad de Cartagena, pues en ese año estaban en obras varios de los edificios modernistas más importantes de la ciudad como el Palacio Consistorial, la Casa Alesson (Calle Jara), la Casa Maestre (Plaza San Francisco) o la Casa de Antonio Paredes (Calle San Diego esquina con Gloria). Una época en la que los artesanos, artistas e industriales de la ciudad no daban a basto por la cantidad de obras de importancia que se realizaban en la ciudad y la comarca.

Estamos acostumbrados a ver los edificios desde fuera y en sus interiores se guardan muchos rincones desconocidos, y en muchos casos poco apreciados. En el caso de la foto vemos la decoración floral que tiene el portal de este edificio, con pintura que probablemente se asemeje a los colores originales, pues recordemos que el modernismo era muy atrevido y colorido. Este tipo de decoración suele desaparecer con el tiempo bajo nuevos techos de estupenda escayola lisa o, en el mejor de los casos, conservado pero repintado con decenas de capas monocromáticas, lo que hace que apenas se aprecie el detalle.

Por suerte, aún quedan muchos detalles originales que conservar en nuestros edificios, y de nosotros depende que no se pierdan para siempre.

(C) JARM

06 octubre 2015

Escalera del Casino de Cartagena



Como solía pasar con estas sociedades, el Casino de Cartagena tuvo multitud de reformas para ir adaptándose al número de socios y, sobre todo, a la economía que tenía gracias a las cuotas de los socios y mecenas que contribuían en la mejora de las instalaciones. En un momento de su historia debía competir con el Ateneo, el Círculo Literario, Círculo Militar y otras instituciones de ocio que surgían en la ciudad. Lugares donde la burguesía local se pavoneaba casi en un desfile de ostentación.

Una de las reformas más importantes las realizó el arquitecto Víctor Beltrí, donde le impuso el estilo modernista imperante en la época. Toda la documentación del Casino se quemó en la Guerra Civil, por lo que no es posible identificar qué partes realizó Beltrí u otros arquitectos, como Francisco de Paula Oliver, que también realizó algunas modificaciones.

En la fotografía podemos ver la parte superior de la caja de escalera con una magnífica rejería modernista. Las paredes tienen una decoración modernista con inspiraciones barrocas mezcladas con motivos geométricos, muy en la línea al movimiento de la sezession vienesa. Toda la caja de escalera fue decorada por los hemanos madrileños Amaré, que también trabajaron en el Palacio de Aguirre.

(C) JARM