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23 mayo 2018

Escaleras sin fin



Escalera de edificio cartagenero de principios del siglo XX.
Una de mis debilidades son las escaleras de los edificios. Tengo centanares de fotografías de ellas. Muchas de ellas ya modificadas, reformadas o directamente demolidas.


Falta mucho para todos tengamos la sensibilidad necesaria para que estas cosas no se pierdan, aunque no estén protegidos. Sin ir más lejos, esta escalera no está protegida.


En esta escalera todo está pensado y se aprecian los detalles de los artesanos e industriales que participaron en su construcción. Como pasa en casi todas ellas, están diseñadas para que la luz del lucernario cenital llegue hasta la planta baja. El foto se puede apreciar cómo llega la luz a toda la escalera.


En los zócalos laterales que recorren la escalera se puede apreciar un estuco al fuego imitación mármol rojo, de los pocos que van quedando en Cartagena, pues suelen acabar pintados por desconocimiento del valor que tienen.


Y por supuesto la magnífica barandilla de forja que recorre la escalera de forma ininterrumpida como si no tuviera fin, todo ello acompañado del interminable pasamanos como si de una pieza se tratara.


Podríamos estar horas detallando el trabajo de esta escalera, con grandes valores patrimoniales desconocidos o no apreciados.


(C) JARM

18 abril 2018

Escalera Casa Alessón



Una de las cosas que más me gusta hacer cuando visito un edificio es fotografiar la escalera. Desde Bilbao hasta Cartagena tengo centenares de escaleras, desde sencillas hasta de decoración abrumadora.


Traigo esta noche un ejemplo de Cartagena que no sabemos si se estará conservando. Hasta hace un par de años estaba perfecta, pero lleva ya dos años en obras el edificio y no sé hasta qué punto la habrán respetado. Se trata de la escalera de la Casa Alessón, en la calle Jara, edificio modernista del arquitecto Víctor Beltrí. En la fotografía podemos ver los balaustres de fundición y cómo el pasamanos es continuo en todo su recorrido.


Los peldaños son de piedra artificial y recorre toda la escalera un zócalo también de este material. Se puede apreciar también cómo se aprovechaba el hueco de la escalera para abrir ventanas para iluminar estancias de las viviendas.


Esperemos poder disfrutar de esta escalera, de nuevo, en breve.


(C) JARM

06 junio 2016

Escalera centenaria


Como bien sabéis ya, uno de los elementos que más me gustan de la arquitectura son las escaleras. En la arquitectura de finales del XIX y durante el modernismo se realizaban escaleras de todo tipo, pero con unas carcaterísticas comunes que la mayoría cumplían, como el pasamanos continuo, la bóveda tabicada, las ventanas de las estancias a la escalera y el lucernario.

Adentrarte en los portales y observar las distintas soluciones dadas a cada tipo de edificio da para escribir un libro y prácticamente no hay una escalera igual en los casi 600 edificios de esta época que quedan entre el Casco Histórico y el ensanche de Cartagena.

La luz de los lucernarios es otro de los elementos que crea ese ambiente especial cuando entras a la escalera a la que parece que le han puesto un foco en todo lo alto creando unos claroscuros muy interesantes.

Las vistas, tanto en picado como en contrapicado, como es el caso, son mis preferidas a la hora de observar y fotografiar las escaleras. Si es interesante verlas en el sitio, lo es también al verlas detenidamente en las fotografías y poder ir comparándolas, viendo las diferencias y cómo se adaptan a las formas de los difíciles solares del casco histórico de la ciudad.

(C) JARM

10 mayo 2016

Escaleras sinuosas



Una de las cosas que más me llama la atención de los edificios de finales del XIX y principios del XX son las escaleras. Piezas dignas de observar por muy sencillas que sean, como es el caso de esta fotografía. Se trata de un edificio modesto con una rejería, como véis, sencilla e incluso con peldañeado de piedra artificial, cuando casi todas son de mármol. Sin embargo aun siendo modesto la ejecución del edificio es muy robusta y los elementos que la componen están realizados con esmero, una cosa no quita la otra.

Me gusta observar la ejecución de las losas de la escalera, la gran mayoría realizadas con bóveda tabicada, hoy totalmente en desuso, pero que requería toda una especialización en su ejecución. Aún habiendo visto centenares, incluso en derribos (donde mejor se aprecia el sistema), siguen sorprendiéndome cómo eran capaces de adaptarse a cualquier forma y dimensiones de los huecos de escalera, y todo sin encofrados ni cimbras alguna.

Otra parte que observo mucho son las barandillas, que suelen ser continuas en toda su longitud desde la planta baja hasta el último piso, donde el artesano herrero debe poner toda su experiencia en lograr que no haya ningún enlace mal hecho y que no se note que está realizada a "trozos", y no digamos al carpintero ebanista que realiza el pasamanos que debe adaptarse perfectamente a la curva continua de toda la escalera. Son aspectos artesanales que se han perdido en el tiempo y que, visto desde la perspectiva actual, sorprenden ne su ejecución.

Por último, esta fotografía tiene algo de especial, y es porque plasma una de las pocas escaleras, de muchas que hubo, que mantienen el zócalo de azulejería tan habitual en nuestros edificios, sobre todo en los años 20 y 30 del siglo XX.

(C) JARM

26 enero 2016

Escalera hacia el cielo. Casa del Piñón



Hoy nos vamos a La Unión, donde se fraguaron las principales fortunas que dieron lugar a la arquitectura ecléctica y modernista que hoy podemos disfrutar en Cartagena y la propia ciudad de La Unión. La riqueza de la minas produjo un auge económico que dio lugar a una sociedad muy especial, una sociedad adinerada que produjo un cambio radical en la imagen urbana de ambas ciudades.

Uno de esos edificios que todavía hoy sorprenden por su tamaño es la Casa del Piñón, conocida así por el apodo que tenía el promotor de la misma, D. Joaquín Peñalver, apodado así por su pequeño tamaño. El edificio es de corte ecléctico aunque con algunos elementos decorativos que lo acercan al modernismo. Este edificio, rehabilitado para el Ayuntamiento en 2008, posee una escalera circular, al estilo de la del Palacio Pedreño de Cartagena que parece que es infinita. Como era habitual, la parte superior de la escalera estaba coronada por un amplio lucernario que iluminaba el hueco de la escalera. En este caso, además, al ser una escalera circular deja un amplio hueco que la hace aún más luminosa.

La barandilla de la escalera está realizada por balaustres de fundición de un modelo que podemos ver en numerosos edificios de la zona, tanto en Cartagena como en alguna casona del Campo de Cartagena.

(C) JARM

20 octubre 2015

Arquitectura sin lujos



No toda la arquitectura es de lujo y con grandes exhibiciones de ornamentación. Quedan muchos rincones en los edificios antiguos que los hacen especiales, con una luz diferente y donde el ambiente cambia al entrar.

Vivimos una época en la que nos rodeamos de acabados lisos perfectos, muebles de líneas rectas, casi minimalistas, con una arquitectura contemporánea generalmente de materiales fríos donde abusamos de los metales y el vídrio. Estamos rodeados de esta arquitectura, que incluso se refleja en las series y películas que vemos en el cine y televisión.

Por eso, cuando nos encontramos con un rincón tan habitual hace 100 años, nos parece especial, diferente, incluso entrañable. Se trata de la clásica ventana de escalera que aporta esa luz lateral a las escaleras de los edificios centenarios, adivinándose la rejería de forja detrás del cristal. Este tipo de rincones, así de cuidados, están en decadencia, apenas quedan y su pérdida supone la pérdida de una parte de nuestra historia, de la historia de la arquitectura popular, de la arquitectura sin lujos pero con las condiciones higiénicas suficientes.

(C) JARM